Por Javier Gómez Sánchez
javiergosanchez09@gmail.com
Es conocido que las cosas que no se atajan a tiempo, terminan después
convertidas en problemas mucho mayores.
Se ha hecho notorio en las últimas semanas el titulado “Caso Ravsberg”.
Alguien ha perdido la paciencia, no ha podido contenerse, alguien ha
estallado. No lo justifico, lo lamento y rechazo, como rechazo cualquier
alusión a una respuesta violenta a algo que tiene su origen en el terreno de la
opinión.
Y lo lamento y rechazo más que todo porque le ha hecho, en bandeja, un
tremendo regalo al Sr. Ravsberg.